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“Hay vida en el HUV”: familiares de personas atrapadas protestan

La noche del viernes 14 de agosto, familiares y allegados de personas que permanecen desaparecidas tras el colapso parcial de una zona del Hospital Universitario del Valle, HUV, protagonizaron una jornada de protesta pacífica en inmediaciones del centro asistencial, sobre la calle 5 de Cali. Desde aproximadamente las 8:00 de la noche y durante varias horas de la madrugada, los manifestantes reclamaron respuestas y exigieron que se intensifiquen las labores de búsqueda y remoción de escombros en la zona donde, según sus denuncias, podrían permanecer personas atrapadas.

La protesta estuvo marcada por la angustia de familias que llevan varios días sin conocer el paradero de sus seres queridos. Los manifestantes insistieron en que necesitan información clara sobre qué está ocurriendo dentro del área afectada del HUV y cuáles son las acciones que se están adelantando para determinar si todavía existen personas bajo los escombros. La movilización se convirtió en una expresión pública de desesperación, pero también de esperanza, especialmente entre quienes consideran que algunos de sus familiares podrían continuar con vida.

Uno de los casos que más ha llamado la atención es el de Héctor Asdrúbal Jaramillo Restrepo, de 56 años, quien se encontraba hospitalizado en el HUV al momento del terremoto. Según información publicada por El País, Jaramillo estaba en la camilla 21 del cuarto piso del centro asistencial y fue reportado como desaparecido después del colapso de una parte de la estructura. Su familia sostiene que podría encontrarse entre los escombros. 

La esperanza de sus familiares aumentó después de que, según versiones difundidas por allegados y recogidas por medios de comunicación, desde el teléfono de Héctor se habrían enviado mensajes a través de WhatsApp después del terremoto. De acuerdo con esas versiones, los mensajes habrían señalado que se encontraba con vida y acompañado por otras dos personas. Entre las frases atribuidas a esos mensajes están: “Estamos bien”, “Estamos los 3 juntos” y “Necesitamos ayuda”. Sin embargo, este elemento continúa siendo una versión de la familia y no constituye por sí mismo una confirmación oficial de que Héctor permanezca con vida bajo los escombros. 

El caso adquiere una particular sensibilidad debido a las condiciones médicas en las que se encontraba Héctor antes del terremoto. De acuerdo con la información entregada por sus familiares, el hombre estaba hospitalizado y tenía una traqueotomía, circunstancia que aumenta la preocupación de sus allegados frente al paso del tiempo y a las condiciones en las que podría encontrarse una persona atrapada en una estructura colapsada.

Para la familia, el supuesto contacto a través de WhatsApp constituye una señal que no quieren dejar pasar. Por eso han insistido en que se realicen verificaciones y se determine, mediante los procedimientos técnicos correspondientes, si existen señales de vida o presencia de personas en el área afectada. Su principal petición es que la búsqueda pueda avanzar y que las autoridades les entreguen información concreta sobre las condiciones del lugar y las posibilidades de realizar una intervención.

La situación del HUV se convirtió así en uno de los puntos de mayor preocupación para las familias de desaparecidos en Cali. El hospital sufrió un colapso parcial como consecuencia del terremoto de magnitud 7,4 y desde entonces los organismos de emergencia han tenido que trabajar teniendo en cuenta las condiciones de seguridad de la estructura. La evaluación de un edificio afectado por un sismo resulta fundamental antes de permitir el ingreso de personal, pues una intervención sin las condiciones adecuadas podría poner en riesgo tanto a los rescatistas como a las personas que permanecieran en el interior.

En medio de esa tensión entre la necesidad de ingresar rápidamente y la obligación de garantizar la seguridad de quienes realizan las labores de rescate, las familias han pedido que se agoten todas las posibilidades. Su reclamo no se limita al caso de Héctor Jaramillo: también buscan respuestas sobre otras personas cuyo paradero continúa sin esclarecerse después del terremoto.

La protesta del viernes se produjo además en un momento en el que Cali continúa enfrentando una emergencia de enormes proporciones. Días después del sismo, las labores de búsqueda permanecen activas en diferentes estructuras de la ciudad y los organismos de socorro trabajan contra el tiempo para determinar dónde pueden existir personas atrapadas. Equipos nacionales e internacionales se han sumado progresivamente a las operaciones, aportando experiencia en búsqueda técnica, evaluación de estructuras y localización de posibles sobrevivientes.

La llegada de equipos especializados ha generado también expectativas entre las familias. En otros puntos de Cali, grupos de rescate han utilizado drones, sensores, equipos de detección y perros especializados para buscar señales entre los escombros. La experiencia de brigadas internacionales como los Topos Azteca también se ha incorporado a las labores de emergencia en la ciudad. 

Pero mientras los especialistas trabajan en las zonas afectadas, afuera de las estructuras permanecen las familias. Esperan noticias, preguntan por sus seres queridos y, en algunos casos, se aferran a cualquier señal que pueda indicar que todavía existe una posibilidad de encontrarlos con vida. El caso de Héctor representa precisamente esa incertidumbre: una familia que, a partir de unos mensajes cuya autenticidad y significado aún deben establecerse oficialmente, mantiene viva la esperanza de que pueda ser localizado.

Las horas de protesta sobre la calle 5 reflejaron ese sentimiento. Los familiares reclamaron que sus voces fueran escuchadas y que la situación de las personas desaparecidas dentro del HUV no quedara relegada frente a las demás emergencias que enfrenta la ciudad. Para ellos, cada hora cuenta y cada posibilidad de búsqueda debe ser evaluada.

El HUV también ha sido objeto de llamados a mantener despejadas las zonas de operación y permitir que los equipos especializados puedan realizar sus labores. La presencia de familiares y manifestantes evidencia, sin embargo, la enorme presión emocional que existe alrededor de las estructuras donde todavía se presume que podrían encontrarse personas.

La historia de Héctor Asdrúbal Jaramillo Restrepo se ha convertido en uno de los rostros de esa espera. Su familia continúa solicitando respuestas y mantiene la esperanza de que las señales que aseguran haber recibido puedan conducir a una búsqueda efectiva. Al mismo tiempo, corresponde a los organismos especializados determinar técnicamente si existen indicios que permitan confirmar la presencia de personas y establecer la manera más segura de intervenir.

La protesta terminó convirtiéndose en un mensaje que resume la angustia de muchas familias que todavía esperan: no quieren dejar de buscar mientras exista una posibilidad de encontrar a sus seres queridos.

Y mientras Cali intenta levantarse después del terremoto, en las afueras del Hospital Universitario del Valle permanece una pregunta que las familias esperan que pueda ser respondida: ¿hay vida bajo los escombros del HUV?

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