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Claudia y su familia sobrevivieron al terremoto: un verdadero milagro de vida en medio de la tragedia

El pasado 10 de agosto, cuando un fuerte terremoto sacudió a Cali y provocó graves afectaciones en diferentes sectores de la ciudad, Claudia Patricia Lozano, su esposo y su hijo vivieron uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Se encontraban dentro de su apartamento, en el cuarto piso de una edificación ubicada en la calle Novena con carrera 38, frente a las canchas Panamericanas, cuando comenzaron a sentir el movimiento de la tierra.

Lo que parecía inicialmente un fuerte temblor rápidamente se convirtió en una situación de emergencia. Claudia recuerda que se encontraba cerca de la puerta del apartamento cuando comenzó el movimiento. Su esposo salió asustado y, en medio del miedo, ella intentó mantener la calma junto a su hijo. Sin embargo, en cuestión de segundos comenzaron a caer objetos dentro de la vivienda y el temor aumentó.

Claudia quedó paralizada por el pánico y permaneció junto al marco de la puerta. Fue entonces cuando su hijo tomó su mano y la ayudó a salir. Mientras descendían por las escaleras, la estructura comenzó a colapsar y los escombros caían a su alrededor.

La familia logró avanzar mientras el edificio se estremecía. Claudia recuerda que, cuando estaban bajando, los escombros comenzaron a caer cada vez con mayor fuerza. Afortunadamente, ninguno de ellos resultó alcanzado directamente por el material que se desprendía de la estructura.

Pero el momento más angustiante llegó cuando finalmente lograron salir del edificio. Al llegar a la entrada, una avalancha de escombros cayó sobre la zona por donde acababan de pasar. Claudia, su esposo y su hijo consiguieron llegar hasta la calle, donde también se encontraba otra familia que vivía en el tercer piso de la edificación.

Entonces voltearon a mirar lo que estaba ocurriendo. Ante sus ojos, el lugar que hasta minutos antes era su hogar comenzó a convertirse en ruinas. Una nube de polvo cubrió la zona mientras la estructura terminaba de caer. Y aunque el edificio ya estaba en el suelo, el movimiento de la tierra continuaba con fuerza.

Para Claudia, su familia volvió a nacer ese día. No hubo pérdidas humanas entre ellos, pero sí lo perdieron prácticamente todo. El hogar en el que habían construido parte de su vida quedó destruido y, desde ese momento, tuvieron que enfrentar una realidad completamente diferente.

Claudia asegura que salieron únicamente con la ropa que llevaban puesta. Sin tiempo para recoger sus pertenencias, documentos u objetos personales, tuvieron que comenzar a enfrentar la emergencia desde la calle. Desde entonces, la familia permanece en un albergue temporal instalado frente a las ruinas de lo que alguna vez fue su hogar, mientras esperan que avance el proceso de caracterización y censo de las viviendas afectadas y que las autoridades puedan brindarles una solución.

Pero en medio de la pérdida también apareció algo que Claudia destaca con especial gratitud: la solidaridad de los caleños.

Familiares, amigos y personas que ni siquiera conocían personalmente a la familia comenzaron a acercarse para brindarles alimentos, acompañamiento y palabras de apoyo. Algunos han llegado hasta el lugar para preguntar qué necesitan, mientras otros han contribuido con diferentes ayudas para que puedan afrontar estos días difíciles.

Claudia reconoce que, aunque perdieron su vivienda y muchas de sus pertenencias, han sentido el cariño de personas que han decidido acompañarlos en medio de la tragedia.

Hoy, mientras permanece junto a su familia en este albergue temporal, agradece principalmente por estar vivos. El recuerdo de aquellos segundos en los que lograron salir de la edificación permanece presente, pero también la certeza de que tuvieron una nueva oportunidad. La familia ahora necesita continuar adelante y comenzar nuevamente. Las ayudas que han recibido han sido fundamentales, especialmente porque actualmente deben afrontar las necesidades básicas mientras encuentran una alternativa para reconstruir su vida.

Quienes deseen apoyar a Claudia Patricia Lozano y su familia pueden acercarse a la calle 9.ª con carrera 38, frente a las canchas Panamericanas, donde se encuentra el albergue temporal, o comunicarse con John González, esposo de Claudia, al 300 672 1011.

Después de haber visto cómo su hogar se convertía en ruinas, Claudia y su familia hoy aferran su historia al milagro de seguir con vida. La tragedia les quitó su casa, sus pertenencias y la tranquilidad de la que gozaban antes del terremoto, pero no las ganas de comenzar de nuevo. En medio de las ruinas, hoy esperan que la solidaridad siga llegando y que cada mano tendida se convierta en una oportunidad para levantarse, reconstruir sus vidas y volver a empezar.

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