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Terremoto obliga a ajustar el POT de Cali: prórroga, alivios y reubicación de damnificados

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Cali y buena parte del occidente colombiano el pasado 10 de agosto abrió un nuevo capítulo para la planificación de la ciudad. Los daños registrados en viviendas, edificaciones e infraestructura obligan a revisar decisiones urbanísticas que ya estaban en marcha y a incorporar el impacto del desastre dentro del futuro Plan de Ordenamiento Territorial (POT).  

La Administración Distrital trabaja en un ajuste de la hoja de ruta con la que Cali definirá cómo crecer, dónde construir, qué zonas deberán tener restricciones y cuáles podrán ser utilizadas para atender las necesidades de vivienda derivadas de la emergencia.

Uno de los principales cambios planteados es solicitar una prórroga de seis meses para continuar con el proceso de ajuste del POT y concentrar parte de los análisis técnicos en las zonas que resultaron afectadas por el terremoto. El objetivo es contar con información adicional sobre las condiciones del suelo, el comportamiento de las edificaciones y los sectores que requieren intervenciones especiales antes de avanzar con las decisiones definitivas. 

La prórroga que busca ganar tiempo para la reconstrucción

El terremoto modificó las prioridades de la ciudad. Aunque Cali ya venía trabajando desde hace varios años en la actualización de su planificación territorial, el desastre sísmico obligó a incorporar nuevas variables y a revisar con mayor detalle determinados polígonos urbanos.

La solicitud de seis meses pretende permitir que los estudios relacionados con amenaza sísmica, condiciones geotécnicas y afectaciones de las diferentes comunas puedan incorporarse al proceso de ordenamiento.

La intención es que el nuevo POT no se limite a establecer dónde se puede construir, sino que tenga en cuenta las condiciones reales del terreno y las lecciones dejadas por el terremoto.

Uno de los puntos centrales será precisamente determinar cómo deberán reconstruirse las zonas afectadas y bajo qué condiciones podrán levantarse nuevas edificaciones.

Alivios económicos para facilitar la reconstrucción

Otro de los frentes que toma fuerza después del terremoto son los alivios económicos para las familias afectadas.

Entre las medidas planteadas está la exoneración del cobro correspondiente a la línea de delineación o marcación urbana para los polígonos afectados por el sismo. Esta medida busca reducir los costos que deben asumir los propietarios durante los trámites necesarios para reconstruir sus viviendas o edificaciones.

La exoneración no significa que las nuevas construcciones puedan levantarse sin controles. Los propietarios seguirán teniendo que cumplir con los requisitos técnicos y las normas de construcción establecidas para garantizar la seguridad de las estructuras. 

También se estudian otras alternativas de alivio, entre ellas una eventual exoneración del pago de plusvalía para nuevas construcciones en las zonas afectadas, así como la posibilidad de reducir o eliminar determinados aportes urbanísticos asociados a una mayor edificabilidad.

La intención es que los costos adicionales no terminen convirtiéndose en una barrera para las familias que necesitan reconstruir después del desastre.

La reubicación: uno de los mayores retos

La emergencia también puso sobre la mesa uno de los desafíos más complejos: ¿dónde vivirán las familias que no puedan regresar a sus viviendas?

La ciudad registra decenas de miles de familias afectadas en diferentes grados y una parte de ellas podría requerir soluciones temporales o definitivas de vivienda. Esto obliga a buscar alternativas que permitan atender la demanda sin generar nuevos riesgos.

La propuesta contempla aprovechar zonas de expansión urbana que ya están autorizadas, además de identificar terrenos dentro de la ciudad que puedan ser utilizados para proyectos de construcción prioritaria.

En ese escenario aparecen los denominados “lotes de engorde”, terrenos que actualmente permanecen sin desarrollar y que podrían convertirse en una alternativa para acelerar proyectos habitacionales destinados a las familias que deban ser reubicadas.

La apuesta es utilizar primero la capacidad territorial que ya tiene Cali, evitando que la emergencia termine provocando una expansión descontrolada hacia zonas ambientalmente sensibles. 

No se plantea llevar la reconstrucción hacia las laderas protegidas

Uno de los puntos que genera mayor atención es el futuro de las zonas de ladera.

La necesidad de encontrar terrenos para vivienda después del terremoto podría aumentar la presión sobre sectores ubicados en áreas de protección ambiental o con condiciones de riesgo. Sin embargo, la planificación planteada apunta a utilizar las zonas de expansión existentes y terrenos disponibles dentro del perímetro urbano antes que ocupar áreas protegidas.

De acuerdo con la información técnica presentada por la Administración, Cali todavía cuenta con capacidad dentro de las zonas de expansión previamente definidas, por lo que la emergencia habitacional no necesariamente implicaría abrir nuevas áreas de urbanización sobre las laderas. 

Esto convierte al POT en una herramienta fundamental para determinar dónde podrá crecer la ciudad durante la etapa de reconstrucción y dónde, por razones ambientales o de riesgo, no podrá hacerlo.

El suelo será protagonista en el nuevo ordenamiento

Uno de los aprendizajes que deja el terremoto es que dos edificios ubicados relativamente cerca pueden responder de manera diferente ante un mismo movimiento sísmico.

La explicación está, entre otros factores, en las características del terreno y en las condiciones estructurales de cada construcción. Estudios sobre la afectación en Cali han señalado que el tipo de suelo y las características de las edificaciones influyen directamente en la manera como una estructura responde ante un terremoto. 

Por eso, la microzonificación sísmica tendrá un papel fundamental en las decisiones que se adopten.

Este tipo de estudios permite analizar el comportamiento del suelo frente a las ondas sísmicas y establecer diferencias entre sectores de la ciudad. La información puede ser utilizada para determinar exigencias específicas en materia de construcción y para orientar futuras intervenciones urbanas.

La norma de construcción será determinante

El ajuste del POT también tendrá que articularse con el cumplimiento estricto de las normas de sismorresistencia.

La planificación territorial determina dónde y bajo qué condiciones puede desarrollarse la ciudad, mientras que las normas técnicas de construcción establecen las condiciones que deben cumplir las edificaciones para resistir movimientos sísmicos.

En ese proceso, los estudios de suelo adquieren especial importancia. Dependiendo de las características del terreno, los proyectos pueden requerir diferentes sistemas de cimentación y soluciones estructurales.

La reconstrucción de Cali, por lo tanto, no podrá limitarse a levantar nuevamente las edificaciones que resultaron destruidas o afectadas. En muchos casos será necesario determinar primero si el terreno permite reconstruir, bajo qué condiciones debe hacerse y qué requisitos adicionales deben cumplirse.

Las comunas afectadas tendrán un tratamiento especial

La información recopilada después del terremoto también está siendo utilizada para identificar con mayor precisión los sectores donde se concentraron los daños.

La Administración trabaja en la georreferenciación de las edificaciones e infraestructura afectada, con el propósito de cruzar esa información con los instrumentos de planificación y determinar dónde se requieren intervenciones específicas.

Entre los elementos que se están revisando se encuentran colegios, centros de salud, escenarios culturales, infraestructura vial y otros equipamientos esenciales.

La información permitirá establecer cuáles instalaciones deben ser reconstruidas, reforzadas o eventualmente trasladadas, y cómo esas decisiones deberán quedar articuladas con el nuevo ordenamiento territorial. 

El sector de salud también entra en la discusión

Uno de los sectores que tendrá especial importancia dentro de la reorganización urbana es el de los servicios de salud.

La zona de la comuna 19, particularmente en sectores como Tequendama y Nuevo Tequendama, concentra una importante actividad relacionada con servicios médicos. El nuevo POT contempla regular de manera específica esta actividad y analizar aspectos como los índices de ocupación y edificabilidad.

El terremoto puso de manifiesto la necesidad de que estos servicios esenciales cuenten con infraestructura segura y adecuada para responder no solo en condiciones normales, sino también durante futuras emergencias.

Por eso, la planificación posterior al sismo deberá considerar no solamente viviendas, sino también hospitales, centros médicos, colegios, vías, infraestructura de servicios públicos y demás equipamientos estratégicos.

Un POT que cambia después del terremoto

El nuevo escenario obliga a que Cali mire su crecimiento urbano desde una perspectiva diferente.

El POT que venía construyéndose antes del terremoto tendrá que incorporar las nuevas condiciones que dejó la emergencia. Eso significa revisar información, actualizar estudios y tomar decisiones con base en la realidad que quedó expuesta después del movimiento telúrico.

La planificación también busca mantener otros objetivos estratégicos para la ciudad, como el fortalecimiento de sus vocaciones económica, turística y deportiva.

Sin embargo, ahora la gestión del riesgo y la seguridad de las construcciones tendrán un peso todavía mayor en las decisiones sobre el territorio.

El desafío será encontrar un equilibrio entre reconstruir rápidamente, atender a las familias damnificadas, facilitar la recuperación económica y garantizar que el crecimiento de Cali no reproduzca las condiciones que aumentaron la vulnerabilidad frente al terremoto.

Una ciudad que tendrá que reconstruirse con nuevas reglas

El terremoto no solo dejó daños físicos. También obligó a replantear decisiones sobre el futuro urbano de Cali.

La emergencia puso sobre la mesa la necesidad de contar con viviendas seguras, terrenos adecuados para la construcción, infraestructura resistente y una planificación capaz de anticiparse a futuros eventos naturales.

Por eso, la discusión del POT adquiere ahora una dimensión mucho mayor. Ya no se trata únicamente de definir hacia dónde crecerá Cali durante los próximos años, sino de establecer cómo debe reconstruirse una ciudad que acaba de ser golpeada por uno de los terremotos más fuertes registrados en el país en las últimas décadas.

La solicitud de seis meses de prórroga, los alivios económicos para quienes resultaron afectados y la búsqueda de terrenos para la reubicación hacen parte de una misma estrategia: permitir que Cali avance en su recuperación sin sacrificar la seguridad de sus habitantes ni comprometer las zonas ambientales que deben permanecer protegidas.

El gran reto será convertir las consecuencias del terremoto en decisiones concretas de planificación. De esas decisiones dependerá, en buena medida, cómo se reconstruyan las zonas afectadas, dónde se desarrollen nuevos proyectos de vivienda y qué condiciones deberá cumplir la ciudad para estar mejor preparada frente a futuros movimientos sísmicos.

Así, el terremoto del 10 de agosto terminó convirtiéndose también en un punto de inflexión para el desarrollo urbano de Cali: el POT deberá ajustarse a una nueva realidad marcada por el riesgo sísmico, la reconstrucción y la necesidad urgente de garantizar vivienda segura para las familias afectadas.

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