El sistema de transporte masivo MIO comenzó una nueva etapa en su proceso de renovación de flota con la entrada en operación de cinco buses articulados completamente eléctricos, vehículos que ya se encuentran destinados a reforzar la prestación del servicio en los corredores de mayor demanda de la ciudad. La incorporación se produjo el 23 de septiembre de 2026 y hace parte de la reposición de vehículos del concesionario GIT Masivo. La llegada de estos buses también marca un momento dentro de un proceso más amplio que busca transformar progresivamente la flota del sistema y avanzar hacia un modelo en el que Cali sea propietaria de una parte importante de los vehículos que prestan el servicio.
Los cinco nuevos articulados son modelo 2026, tienen una longitud de 18 metros y cuentan con capacidad para transportar hasta 160 pasajeros cada uno. Además, están equipados con aire acondicionado y tecnología de propulsión eléctrica, lo que permite una operación sin emisiones de escape y con menor nivel de ruido frente a los vehículos convencionales. De acuerdo con Metro Cali, el tiempo aproximado de carga de cada unidad es de tres horas y su autonomía permite cubrir los recorridos correspondientes a una jornada normal de operación de un bus articulado.
La entrada de estos vehículos busca responder a una de las necesidades más importantes del sistema: contar con una mayor disponibilidad de buses para atender la demanda. Al tratarse de unidades nuevas, se espera reducir las fallas asociadas al envejecimiento de los vehículos y mejorar el cumplimiento de la programación en los corredores troncales donde se concentra un número importante de pasajeros.
Desde Metro Cali se explicó que los nuevos articulados permitirán reemplazar vehículos antiguos y fortalecer la capacidad operativa del sistema. La entidad señaló que la renovación busca que los usuarios encuentren buses con mejores condiciones de funcionamiento y que exista una menor probabilidad de que los vehículos tengan que salir de circulación por fallas mecánicas relacionadas con su antigüedad.
Con la entrada en operación de los cinco nuevos articulados, el MIO completa 41 buses eléctricos. De ese total, 35 corresponden a busetones destinados al servicio complementario y seis son buses articulados. La nueva incorporación, por lo tanto, no representa por sí sola la totalidad del proceso de electrificación del sistema, sino una parte de una estrategia de renovación que contempla diferentes tipos de vehículos y distintas etapas de adquisición.
Uno de los aspectos centrales de este proceso es la diferencia entre los cinco articulados que ya entraron en funcionamiento y los vehículos que conformarán la primera flota pública del MIO. Los cinco articulados eléctricos hacen parte de la reposición de flota de GIT Masivo, mientras que los próximos 45 busetones serán propiedad del Distrito de Cali y estarán bajo el control de Metro Cali.
La primera adquisición de vehículos de propiedad pública fue formalizada en febrero de 2026. En esa primera fase se estableció la compra de 47 buses: 35 eléctricos de marca BYD y 12 buses diésel con tecnología Euro VI de Mercedes-Benz. Todos fueron concebidos como vehículos de tipología complementaria y serán propiedad del Distrito. Metro Cali presentó esta adquisición como el comienzo del proceso mediante el cual Cali tendría, por primera vez, una flota pública de buses dentro de su sistema masivo.
Posteriormente, la Administración Distrital anunció que los primeros 45 vehículos de esa flota pública estarían compuestos por 33 buses eléctricos y 12 buses diésel Euro VI. Su incorporación está prevista dentro del proceso de renovación de 2026. Estos vehículos no deben confundirse con los cinco articulados eléctricos que ya están circulando, pues corresponden a una adquisición diferente y tendrán como característica principal que serán activos de propiedad de la ciudad.
El concepto de flota pública representa uno de los cambios estructurales planteados para el MIO. Actualmente, buena parte de los buses del sistema se encuentra vinculada a concesionarios encargados de la operación. Con los nuevos vehículos adquiridos directamente por el Distrito, Cali busca contar con activos propios que permanezcan bajo control de Metro Cali y puedan ser incorporados a la operación de acuerdo con las necesidades del sistema y las condiciones contractuales establecidas con los operadores.
El proyecto de renovación no se limita a los 45 buses inicialmente adquiridos. Durante 2026, la Administración Distrital presentó ante el Concejo de Cali una iniciativa para adquirir otros 340 vehículos, con una inversión proyectada de 285.000 millones de pesos con cargo a vigencias futuras de 2027. La iniciativa fue aprobada en segundo debate por el Concejo Distrital el 4 de agosto, con 18 votos a favor.
De esos 340 vehículos adicionales, 66 serán eléctricos y 274 tendrán tecnología diésel Euro VI. Según Metro Cali, esta nueva flota está destinada principalmente a reemplazar vehículos que ya cumplieron o están próximos a cumplir su vida útil, al tiempo que busca fortalecer la capacidad de operación del sistema.
La aprobación de estos recursos abre una segunda etapa dentro del proceso de conformación de la flota pública. De acuerdo con el cronograma presentado por Metro Cali, los trámites posteriores a la aprobación incluyen las etapas administrativas, financieras y contractuales necesarias para concretar la adquisición. La entidad proyectó que los primeros vehículos de esta segunda fase puedan llegar entre mayo y agosto de 2027, sujeto al desarrollo del proceso de compra, fabricación y entrega.
Si se suman los 45 vehículos de propiedad pública adquiridos inicialmente y los 340 buses adicionales aprobados, Cali proyecta alcanzar una flota pública de 385 vehículos. Esta cifra representa el 96,5 % de la meta de 400 buses establecida en el Plan Distrital de Desarrollo 2024-2027.
La segunda fase también contempla una combinación de tecnologías. Aunque el componente eléctrico aumenta, la mayor parte de los 340 buses proyectados utilizará tecnología diésel Euro VI. De acuerdo con Metro Cali, esta combinación responde al proceso de renovación general de la flota, buscando reemplazar vehículos antiguos y mejorar las condiciones de operación, mientras se incrementa progresivamente la participación de buses eléctricos.
La incorporación de los nuevos buses también está relacionada con aspectos de comodidad y accesibilidad. Las proyecciones presentadas por Metro Cali señalan que, con la renovación de la flota, la cobertura de sistemas de videovigilancia podría pasar del 85 % al 100 %, mientras que la proporción de vehículos accesibles para personas con discapacidad aumentaría del 65 % al 92 %. También se proyecta que la disponibilidad de aire acondicionado pase del 80 % al 93 %.
En materia ambiental, la entidad estima que la incorporación de los 340 nuevos buses permitiría reducir aproximadamente 21.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente al año. Esta proyección está relacionada con la sustitución de vehículos antiguos y con la incorporación de tecnologías de menores emisiones, particularmente los buses eléctricos y aquellos que cumplen con el estándar Euro VI.
La estrategia contempla además el destino de una parte de los buses que actualmente hacen parte del sistema. Metro Cali indicó que entre 100 y 150 vehículos que permanezcan en buenas condiciones podrían ser utilizados como reserva operativa o para fortalecer servicios de alimentación y transporte público complementario. De esta manera, la renovación no necesariamente significaría que todos los buses actuales sean retirados inmediatamente de circulación, sino que algunos podrían cumplir nuevas funciones dentro de la operación.
El proceso de renovación también se desarrolla en paralelo con modificaciones operativas del MIO. Durante 2026 Metro Cali ha implementado ajustes en recorridos, paradas y planes de servicio operacional con el propósito de ampliar cobertura y mejorar las conexiones de los usuarios. Entre estos cambios se encuentran modificaciones en rutas como P52D, P21E, A73 y A78A, además de nuevos puntos de parada para las rutas A63, P51C y P32.
La llegada de los cinco articulados eléctricos ocurre, entonces, dentro de una transformación más amplia del sistema. Por un lado, están los vehículos que los concesionarios incorporan para renovar sus respectivas flotas; por otro, se encuentra la adquisición directa de buses por parte del Distrito, con la intención de consolidar una flota pública que pueda ser administrada bajo el control de Metro Cali.
Para los usuarios, uno de los cambios más visibles será la presencia progresiva de vehículos nuevos en diferentes corredores de la ciudad. En el caso de los cinco articulados eléctricos que ya están en operación, su capacidad de 160 pasajeros permite atender recorridos de alta demanda con vehículos de mayor tamaño, mientras que el aire acondicionado y la operación eléctrica representan cambios en las condiciones del viaje.
La renovación también busca enfrentar uno de los problemas que ha afectado durante años la operación del MIO: el envejecimiento de parte de su parque automotor. La incorporación de vehículos nuevos permite reducir la dependencia de buses antiguos y, de acuerdo con Metro Cali, disminuir las fallas asociadas al deterioro de las unidades y mejorar la disponibilidad de vehículos para cumplir con la programación establecida.
El componente eléctrico representa además una transformación tecnológica para el sistema. Los nuevos articulados no producen emisiones de escape durante su funcionamiento y generan menos ruido, mientras que los buses eléctricos que hacen parte de la primera flota pública se incorporarán progresivamente a la operación. La estrategia, sin embargo, no plantea una transición inmediata a una flota completamente eléctrica, pues las adquisiciones aprobadas también incluyen vehículos diésel Euro VI.
La financiación de la segunda fase de 340 buses también hace parte de la discusión sobre la sostenibilidad financiera del sistema. Metro Cali informó que la operación está proyectada con recursos provenientes del remanente de la sobretasa a la gasolina, fuente autorizada para contribuir a la sostenibilidad del sistema. La entidad ha señalado que, según las proyecciones presentadas, la operación no comprometería recursos de libre destinación del Distrito.
El objetivo de fondo es que la ciudad tenga una mayor capacidad de decisión sobre una parte de los vehículos que conforman el MIO. Bajo el esquema planteado por Metro Cali, los buses de propiedad pública estarán bajo control de la entidad, mientras que su operación será articulada con los concesionarios del sistema de acuerdo con las condiciones contractuales y operativas correspondientes.
La puesta en operación de los cinco articulados eléctricos constituye así uno de los primeros resultados visibles de este proceso. Son vehículos que ya están circulando y que fueron incorporados para fortalecer la atención en corredores de alta demanda, mientras la ciudad avanza en la incorporación de los primeros 45 buses de propiedad pública y en la preparación de una segunda fase de 340 vehículos.
En total, el plan proyectado por Cali contempla 385 buses de propiedad pública entre las dos fases de adquisición. De concretarse el cronograma establecido para los 340 vehículos adicionales, la ciudad avanzaría hacia una flota pública de gran escala dentro del MIO, combinando buses eléctricos con vehículos diésel Euro VI y destinando parte de las unidades actuales que todavía se encuentren en condiciones adecuadas a funciones de reserva o alimentación.
Mientras ese proceso continúa, los cinco nuevos articulados eléctricos ya representan una incorporación concreta a la operación cotidiana del MIO. Su llegada amplía a 41 el número de buses eléctricos del sistema y pone en las calles vehículos de 18 metros, con capacidad para 160 pasajeros, aire acondicionado y una tecnología que elimina las emisiones de escape durante la operación.
Para Cali, la renovación de la flota constituye uno de los componentes centrales de la estrategia de recuperación y modernización del transporte masivo. La entrada en operación de estos cinco articulados es apenas una parte de un proceso que continuará con la llegada de los 45 vehículos de propiedad pública y, posteriormente, con la incorporación progresiva de los 340 buses aprobados por el Concejo Distrital.
El reto estará en convertir la llegada de los nuevos vehículos en una mejora sostenida de la operación cotidiana: mayor disponibilidad, cumplimiento de las frecuencias programadas, reducción de fallas, mejores condiciones de accesibilidad y comodidad y una progresiva modernización tecnológica. El proceso continuará durante los próximos meses con la incorporación de los vehículos ya adquiridos y con las etapas administrativas y contractuales necesarias para materializar la segunda fase de renovación.
Así, mientras los cinco nuevos articulados eléctricos ya comenzaron a prestar servicio en Cali, el MIO avanza hacia un cambio de mayor alcance: pasar de una renovación puntual de vehículos a la consolidación progresiva de una flota pública de propiedad de la ciudad. La combinación entre los nuevos buses eléctricos, los vehículos Euro VI y las futuras adquisiciones marcará una nueva etapa para el sistema de transporte masivo caleño.





