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EL VALLE DEL CAUCA SUMA MÁS DE 2.500 NUEVAS HECTÁREAS A SUS ÁREAS PROTEGIDAS

El Valle del Cauca amplió su territorio bajo figuras de conservación ambiental con la declaratoria de dos nuevas áreas protegidas que, en conjunto, abarcan 2.580,70 hectáreas. La decisión fue adoptada por el Consejo Directivo de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, y contempla ecosistemas estratégicos ubicados en municipios del centro del departamento y en la zona rural de Buenaventura.

Las nuevas áreas están destinadas a fortalecer la protección de humedales, bosques, fuentes hídricas, biodiversidad y patrimonio biocultural. Una de ellas se encuentra entre Bugalagrande, Andalucía y Tuluá y concentra un complejo de 20 cuerpos de agua asociados al río Cauca. La segunda está ubicada en el territorio colectivo del Consejo Comunitario de Comunidades Negras de Córdoba y San Cipriano, en Buenaventura, y protege bosques, quebradas y ecosistemas con una importante diversidad de especies. 

La declaratoria fue anunciada el 28 de septiembre de 2026 durante una sesión del Consejo Directivo de la CVC, con la presencia del ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona Hincapié, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, y el director general de la CVC, Marco Antonio Suárez Gutiérrez. Las autoridades señalaron que las nuevas áreas representan un fortalecimiento del sistema regional de conservación y del trabajo conjunto con las comunidades que habitan y protegen estos territorios. 

DOS NUEVAS ÁREAS PARA LA CONSERVACIÓN

Las 2.580,70 hectáreas no corresponden a una sola zona continua, sino a dos declaratorias diferentes con características ambientales y territoriales particulares.

La primera corresponde al Distrito de Conservación de Suelos Complejo de Humedales Asociados al río Cauca en Bugalagrande, Andalucía y Tuluá, identificado como BAT. Esta área cuenta con una extensión de 1.882,29 hectáreas.

La segunda es el Distrito Regional de Manejo Integrado, DRMI, CCCORYSAN–Venado, localizado en el territorio colectivo del Consejo Comunitario de Comunidades Negras de Córdoba y San Cipriano, en Buenaventura. Esta zona comprende 698,41 hectáreas.

La suma de ambas extensiones alcanza exactamente 2.580,70 hectáreas destinadas a diferentes objetivos de conservación. 

La importancia de la decisión radica no solamente en el número de hectáreas incorporadas al sistema de protección, sino también en la diversidad de ecosistemas que quedan cobijados por estas figuras. En el centro del Valle, la declaratoria se concentra principalmente en humedales y ecosistemas asociados al río Cauca, mientras que en Buenaventura comprende áreas boscosas, quebradas y territorios de gran riqueza biológica.

De acuerdo con el Ministerio de Ambiente, ambas declaratorias buscan fortalecer la conservación del agua, la biodiversidad y el patrimonio biocultural del departamento. 

1.882 HECTÁREAS PARA PROTEGER LOS HUMEDALES DEL RÍO CAUCA

Una de las declaratorias más importantes se encuentra en la zona plana del centro del Valle del Cauca.

El Distrito de Conservación de Suelos Complejo de Humedales Asociados al río Cauca en Bugalagrande, Andalucía y Tuluá tiene una extensión de 1.882,29 hectáreas y reúne 20 cuerpos de agua dentro de su delimitación.

De acuerdo con la información del Ministerio de Ambiente, estos cuerpos de agua ocupan 235,01 hectáreas entre huellas y cauces. Con la declaratoria, esta zona se convierte en el área protegida regional del Valle del Cauca que concentra el mayor número de humedales dentro de una misma delimitación. 

El territorio incluye diferentes humedales y sus respectivas áreas forestales protectoras. Entre ellos se encuentran Mateo, Cementerio, La Zapallera, Paso Moreno 1, Paso Moreno 2, La Isla Cabello, Málaga, La Luisa, San Antonio, Graciela o Pital, Madrevieja 2, Madrevieja 1, La Bolsa, Charco de Oro, La Elvita, La Elvita 2 y Morales.

En el sector sur también se incorpora el humedal Bocas de Tuluá o La Sapera, junto con su área forestal protectora y una parte del cauce del río Tuluá. 

La presencia de estos ecosistemas convierte la nueva área protegida en un espacio de importancia para la regulación hídrica y la conservación de diferentes especies de fauna y flora.

HUMEDALES QUE CUMPLEN UNA FUNCIÓN AMBIENTAL

Los humedales asociados al valle geográfico del río Cauca cumplen diferentes funciones ambientales.

Estos ecosistemas funcionan como espacios de almacenamiento y regulación del agua, sirven como refugio para diferentes especies y aportan a la conectividad ecológica del territorio. También pueden cumplir funciones relacionadas con la regulación de crecientes y la recarga de aguas subterráneas.

La CVC ha señalado históricamente la importancia de los humedales del corredor del río Cauca debido a los servicios ecosistémicos que prestan. Estudios adelantados por la corporación han identificado humedales, madreviejas, ciénagas, lagunas y zonas bajas que cumplen funciones de aprovisionamiento, regulación, soporte y servicios culturales. 

En 2022, la CVC ya había iniciado un proceso de trabajo con las comunidades de Bugalagrande, Tuluá y Andalucía para avanzar hacia la declaratoria de un complejo de humedales como área protegida. En ese momento, la corporación informó que el complejo objeto de estudio comprendía aproximadamente 3.422 hectáreas y que el proceso incluía actualización de planes de manejo y trabajo con los actores sociales del territorio. 

La declaratoria adoptada en septiembre de 2026 constituye, por tanto, la culminación de un proceso de planificación y trabajo territorial que venía desarrollándose desde años atrás.

LA PROTECCIÓN DEL BOSQUE SECO

Además de los humedales, el nuevo distrito de conservación del centro del Valle busca proteger relictos de bosque cálido seco en planicie aluvial y bosque cálido seco en piedemonte aluvial.

Estos ecosistemas tienen una representación limitada dentro del territorio vallecaucano y enfrentan diferentes presiones relacionadas con la transformación del suelo y las actividades productivas.

La nueva figura de conservación establece un marco para fortalecer su protección y mantener elementos de la estructura ecológica de los municipios de Bugalagrande, Andalucía y Tuluá. 

La protección del bosque seco también adquiere relevancia frente a fenómenos como incendios forestales, pérdida de cobertura vegetal y transformación de los ecosistemas naturales.

Durante el anuncio de la declaratoria, la gobernadora Dilian Francisca Toro destacó precisamente la importancia de proteger los remanentes de bosque seco presentes en esta zona del departamento. 

BUENAVENTURA SUMA 698 HECTÁREAS DE CONSERVACIÓN

La segunda nueva área protegida se encuentra en Buenaventura.

Se trata del Distrito Regional de Manejo Integrado CCCORYSAN–Venado, con 698,41 hectáreas localizadas en el territorio colectivo del Consejo Comunitario de Comunidades Negras de Córdoba y San Cipriano.

A diferencia del complejo de humedales del centro del Valle, esta zona está caracterizada por ecosistemas boscosos, quebradas y una alta riqueza de biodiversidad.

La declaratoria también tiene un componente comunitario importante, debido a que se encuentra dentro de un territorio colectivo de comunidades negras que han desarrollado durante generaciones diferentes formas de relación con el territorio y sus recursos naturales. 

El Ministerio de Ambiente destacó que la declaratoria busca reconocer la relación histórica entre las comunidades y la naturaleza, así como los conocimientos tradicionales asociados con las plantas, la biodiversidad, las prácticas productivas y el manejo de los ecosistemas.

VENADO VERDE Y SU RIQUEZA DE BIODIVERSIDAD

Dentro de esta zona se encuentra Venado Verde, un sector que las autoridades ambientales destacan por su riqueza natural.

Según el ministro de Ambiente, Fabio Arjona, el área cuenta con más de 135 especies de aves. La zona también presenta ecosistemas de bosque y diferentes fuentes hídricas que hacen parte de la riqueza ambiental de Buenaventura. 

Otros reportes sobre la declaratoria señalan la presencia de diferentes especies de aves, mamíferos, anfibios y felinos en el territorio. También se destacan valores de conservación asociados a especies como la pava del Baudó y el sábalo. 

El sector de Venado Verde también cuenta con senderos, cascadas y quebradas que han sido vinculados a actividades de ecoturismo y educación ambiental, de acuerdo con información divulgada tras la declaratoria. 

Esto significa que la protección ambiental del territorio también puede relacionarse con procesos de educación, investigación y turismo de naturaleza, siempre bajo las condiciones que establezcan los instrumentos de manejo correspondientes.

EL PAPEL DE LAS COMUNIDADES

Uno de los elementos que diferencia esta declaratoria es la participación de las comunidades locales.

La zona de Buenaventura está ubicada dentro del territorio colectivo del Consejo Comunitario de Comunidades Negras de Córdoba y San Cipriano, por lo que la conservación está vinculada directamente con la gobernanza comunitaria.

El Ministerio de Ambiente señaló que la declaratoria no se limita a delimitar físicamente un espacio, sino que busca fortalecer procesos de conservación y gobernanza y permitir que los conocimientos tradicionales puedan mantenerse y transmitirse entre generaciones. 

Esta dimensión resulta especialmente relevante en territorios donde las comunidades han desarrollado históricamente prácticas relacionadas con el uso de plantas, la biodiversidad, las actividades productivas y el manejo de los recursos naturales.

La figura de Distrito Regional de Manejo Integrado permite establecer mecanismos de conservación que consideran las características del territorio y las actividades que se desarrollan en él, dentro de las reglas definidas para su manejo.

EL AGUA COMO UNO DE LOS EJES CENTRALES

La protección del agua es uno de los principales objetivos de las nuevas declaratorias.

En el centro del departamento, el complejo protegido está directamente relacionado con el río Cauca y con una red de humedales que cumplen funciones ambientales fundamentales.

La CVC ha trabajado durante años en la recuperación y conservación de los humedales del Valle del Cauca. La corporación informó en 2024 que en el departamento existían 112 humedales que sumaban aproximadamente 2.595 hectáreas y que durante los cuatro años anteriores se habían destinado recursos para la rehabilitación, recuperación y conservación de 51 de estos ecosistemas. 

La declaratoria de las 1.882,29 hectáreas del complejo BAT incorpora ahora una superficie mucho mayor bajo una figura formal de protección.

Esto permite fortalecer la planificación ambiental y establecer instrumentos de manejo orientados a conservar los ecosistemas y sus funciones.

UN PROCESO QUE VIENE DE AÑOS ATRÁS

La declaratoria anunciada en 2026 tiene antecedentes en diferentes procesos de investigación, delimitación y participación comunitaria.

En febrero de 2022, la CVC informó que había comenzado trabajos con comunidades de Bugalagrande, Tuluá y Andalucía para avanzar en la declaratoria de un complejo de humedales asociado al río Cauca.

En aquel momento se identificaron, entre otros, los humedales Charco de Oro y La Bolsa, en Andalucía; Pital, San Antonio, Cementerio, Isla Cabello y Mateo, en Bugalagrande; y Bocas de Tuluá y Antiguo Cauce de Morales, en Tuluá. 

La metodología planteada incluía actividades con los actores sociales de la zona para generar participación y compromiso con el cuidado y preservación de estos ecosistemas.

El proceso también tenía como antecedente la información técnica recopilada por la CVC sobre los humedales del corredor del río Cauca.

La corporación había desarrollado inventarios y estudios de planificación regional para identificar las características de estos ecosistemas y su relación con la dinámica hídrica del territorio. 

MÁS DE 680.000 HECTÁREAS BAJO FIGURAS DE CONSERVACIÓN

Con las nuevas declaratorias, el Valle del Cauca amplía la superficie de su territorio que se encuentra bajo alguna figura de protección ambiental.

La CVC reportó que, con estas nuevas áreas, el departamento alcanza 682.986,7 hectáreas bajo figuras de conservación. Diferentes reportes sitúan esta superficie alrededor del 32 % o 33 % del territorio departamental, dependiendo de la forma de cálculo y de la referencia utilizada. 

El Ministerio de Ambiente y la Gobernación del Valle han señalado que con las nuevas declaratorias el departamento alcanza el 33 % de su territorio bajo alguna figura de protección. 

El dato es relevante porque muestra el peso que tienen las áreas protegidas dentro de la estructura ambiental del departamento.

El Valle del Cauca cuenta con ecosistemas que van desde las zonas de alta montaña hasta el litoral Pacífico, pasando por el valle geográfico del río Cauca, bosques secos, humedales, manglares y otros ambientes naturales.

Esta diversidad hace que las estrategias de conservación tengan que responder a condiciones ambientales y sociales muy diferentes.

EL VALLE Y LA PROTECCIÓN DE SUS HUMEDALES

La nueva declaratoria también se suma a una historia más amplia de protección de humedales en el departamento.

La CVC ha desarrollado durante años diferentes programas para recuperar estos ecosistemas, incluyendo restauración ecológica, repoblamiento de peces, acuerdos con propietarios y acciones de educación ambiental.

En 2024, la corporación informó que entre 2020 y 2023 había sembrado 3,5 millones de alevinos y que se habían invertido alrededor de 60.000 millones de pesos en rehabilitación, recuperación y conservación de 51 humedales. También anunció una meta de sembrar cinco millones de alevinos entre 2024 y 2027. 

Dentro de las estrategias de conservación también se encuentran los Acuerdos Recíprocos por el Agua, mediante los cuales propietarios de predios y organizaciones de pescadores participan en acciones de protección.

La CVC reportó 83 acuerdos relacionados con diferentes humedales y más de 800 acuerdos de conservación considerando otros ecosistemas. 

Las nuevas áreas protegidas amplían este trabajo y le otorgan un marco territorial de mayor alcance.

LOS HUMEDALES Y LA PREVENCIÓN DE INUNDACIONES

La protección de los humedales también tiene relación con la gestión del riesgo.

Los ecosistemas ubicados en las zonas bajas del valle del río Cauca cumplen funciones naturales relacionadas con el almacenamiento y regulación del agua.

Los estudios realizados por la CVC sobre el corredor del río Cauca han tenido precisamente entre sus objetivos comprender la relación entre los humedales, la dinámica del río y los procesos de inundación.

La corporación ha explicado que los humedales, madreviejas, ciénagas, lagunas y zonas bajas identificadas en el corredor prestan servicios ecosistémicos de regulación, además de otros servicios ambientales. 

Por esta razón, la protección de estos espacios no está relacionada únicamente con la conservación de especies. También tiene implicaciones para la gestión del agua y la planificación del territorio.

El nuevo distrito ubicado entre Bugalagrande, Andalucía y Tuluá incorpora precisamente ecosistemas asociados al río Cauca y al río Tuluá.

UN RECONOCIMIENTO AL PATRIMONIO BIOCULTURAL

Otro de los conceptos destacados por las autoridades en la declaratoria es el patrimonio biocultural.

Este término hace referencia a la relación entre la diversidad biológica y los conocimientos, prácticas y formas de vida desarrolladas por las comunidades que habitan determinados territorios.

En el caso de Córdoba y San Cipriano, la nueva figura de conservación reconoce la presencia de comunidades negras que han mantenido una relación histórica con los bosques, las quebradas y los recursos naturales del territorio.

El Ministerio de Ambiente señaló que los conocimientos tradicionales relacionados con las plantas, la biodiversidad y las prácticas productivas forman parte de ese patrimonio y que la declaratoria busca fortalecer su transmisión entre generaciones. 

La conservación, en este contexto, se plantea no solamente desde la protección de ecosistemas sino también desde el reconocimiento de las comunidades que hacen parte de ellos.

UNA DECLARATORIA QUE INVOLUCRA A DIFERENTES INSTITUCIONES

La creación de las nuevas áreas protegidas fue resultado de un proceso que involucró a diferentes entidades.

Entre ellas se encuentran la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, las comunidades de los territorios involucrados, el Consejo Comunitario de Comunidades Negras de Córdoba y San Cipriano, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Gobernación del Valle del Cauca. 

La CVC, como autoridad ambiental regional, tuvo a su cargo el proceso de declaratoria dentro de su jurisdicción.

El Ministerio acompañó el anuncio y destacó la incorporación de las nuevas áreas dentro de una estrategia nacional de protección ambiental.

La Gobernación, por su parte, señaló la importancia de alcanzar las metas departamentales relacionadas con conservación y protección del territorio.

QUÉ CAMBIA CON LA DECLARATORIA

Convertir un territorio en área protegida implica establecer una figura formal de conservación y definir condiciones para su manejo.

No significa simplemente colocar una delimitación sobre un mapa.

Las áreas protegidas requieren instrumentos de planificación y manejo que permitan establecer los objetivos de conservación, las actividades compatibles con estos objetivos y las acciones necesarias para garantizar la protección de los ecosistemas.

En el caso de las nuevas áreas del Valle, el propósito es conservar los ecosistemas estratégicos identificados y fortalecer los procesos de gobernanza y participación comunitaria.

El Ministerio de Ambiente enfatizó que la declaratoria debe entenderse como un compromiso de largo plazo con el agua, la biodiversidad y las comunidades. 

LA IMPORTANCIA DE LOS 20 HUMEDALES

La incorporación de 20 cuerpos de agua dentro de una sola área protegida representa uno de los elementos más destacados de la declaratoria.

Los humedales protegidos están distribuidos entre los municipios de Bugalagrande, Andalucía y Tuluá y hacen parte del sistema hídrico asociado al río Cauca.

Algunos son conocidos como madreviejas, mientras otros corresponden a diferentes tipos de cuerpos de agua y zonas bajas vinculadas a la dinámica del río.

Estos espacios funcionan como refugio para especies de fauna y flora y mantienen conexiones ecológicas importantes dentro de un territorio que ha experimentado una fuerte transformación por las actividades humanas.

La CVC ya había identificado la relevancia de los humedales del valle geográfico del río Cauca y había desarrollado inventarios y procesos de delimitación para mejorar su protección. 

La nueva declaratoria representa un paso adicional para integrar varios de estos ecosistemas bajo una misma figura de conservación.

BUENAVENTURA Y LA CONSERVACIÓN DE LOS BOSQUES

Mientras el complejo BAT se concentra en los humedales del centro del departamento, el área protegida de Buenaventura representa otro tipo de ecosistema.

El territorio de Córdoba y San Cipriano está asociado a los bosques húmedos del Pacífico y a una red de quebradas que forman parte de la dinámica ambiental de la región.

Su ubicación también le otorga importancia dentro de uno de los territorios con mayor biodiversidad del departamento.

La presencia de más de 135 especies de aves en el sector de Venado Verde fue uno de los datos destacados por el ministro de Ambiente durante el anuncio. 

La declaratoria busca brindar herramientas para que estos ecosistemas puedan conservarse mientras se fortalecen los procesos comunitarios que ya existen en el territorio.

CONSERVACIÓN Y ACTIVIDADES DE NATURALEZA

La nueva figura de manejo en Buenaventura también puede tener relación con actividades de turismo de naturaleza y educación ambiental.

Los reportes sobre Venado Verde destacan la existencia de senderos, cascadas y quebradas que han permitido desarrollar actividades relacionadas con el ecoturismo. 

Sin embargo, la declaratoria implica que cualquier actividad desarrollada dentro del área deberá estar articulada con los objetivos de conservación y con los instrumentos de manejo establecidos para el territorio.

La posibilidad de promover actividades de naturaleza debe estar acompañada de medidas para evitar impactos sobre los ecosistemas y garantizar que los beneficios puedan llegar también a las comunidades locales.

LA AGENDA AMBIENTAL DEL DEPARTAMENTO

Las nuevas áreas protegidas hacen parte de una estrategia más amplia de conservación ambiental en el Valle del Cauca.

La CVC ha desarrollado durante las últimas décadas programas relacionados con recuperación de humedales, protección de bosques, restauración ecológica, conservación de fuentes hídricas, educación ambiental y participación comunitaria.

El departamento cuenta además con áreas de diferentes categorías y con ecosistemas que requieren estrategias de manejo diferenciadas.

La declaratoria de estas 2.580,70 hectáreas amplía ese sistema y fortalece la conexión entre diferentes esfuerzos de conservación.

Desde el Ministerio de Ambiente, las nuevas declaratorias fueron presentadas como parte de una agenda que pone en el centro tres componentes: agua, biodiversidad y comunidades. 

UN PASO PARA LA CONSERVACIÓN DEL RÍO CAUCA

La protección de los humedales asociados al río Cauca también tiene una dimensión regional.

El río atraviesa diferentes departamentos y su cuenca concentra una amplia variedad de ecosistemas, actividades productivas y poblaciones.

En el Valle del Cauca, los humedales asociados a su cauce han sufrido transformaciones históricas derivadas de cambios en el uso del suelo y de diferentes actividades humanas.

La CVC ha realizado estudios de inventario y planificación sobre estos ecosistemas desde hace años. Uno de esos procesos identificó 106 humedales en el corredor del río Cauca entre Salvajina y La Virginia, de los cuales 91 se encontraban en territorio vallecaucano. 

La nueva declaratoria contribuye a ampliar la superficie de estos ecosistemas que cuenta con una figura formal de protección.

EL DESAFÍO AHORA ES EL MANEJO

La declaratoria constituye un paso importante, pero el proceso de conservación continúa después de la delimitación.

El reto consiste en implementar los instrumentos de manejo, garantizar el seguimiento ambiental, fortalecer la restauración cuando sea necesaria y mantener la participación de las comunidades.

En los humedales del centro del Valle, esto implica continuar con acciones para conservar los cuerpos de agua, las áreas forestales protectoras y los relictos de bosque seco.

En Buenaventura, implica fortalecer la gobernanza comunitaria y la conservación de los bosques y fuentes hídricas dentro del territorio colectivo.

El Ministerio de Ambiente ha señalado que las nuevas declaratorias deben convertirse en procesos de largo plazo y no limitarse a la delimitación de las áreas. 

EL VALLE AMPLÍA SU RED DE CONSERVACIÓN

Con las dos nuevas declaratorias, el Valle del Cauca incorpora 2.580,70 hectáreas adicionales a su sistema de áreas protegidas.

Son 1.882,29 hectáreas en el complejo de humedales asociados al río Cauca, entre Bugalagrande, Andalucía y Tuluá, y 698,41 hectáreas en el Distrito Regional de Manejo Integrado CCCORYSAN–Venado, dentro del territorio colectivo de Córdoba y San Cipriano, en Buenaventura. 

La primera declaratoria reúne 20 cuerpos de agua y busca conservar humedales, áreas forestales protectoras y relictos de bosque seco.

La segunda protege bosques, quebradas y una zona de alta biodiversidad, con más de 135 especies de aves registradas en el sector de Venado Verde, según lo informado por el Ministerio de Ambiente. 

En ambos casos, la conservación está acompañada por un componente comunitario.

La decisión fortalece el sistema regional de áreas protegidas del departamento y amplía la superficie bajo mecanismos formales de conservación. Al mismo tiempo, abre una nueva etapa en la que las autoridades ambientales y las comunidades deberán avanzar en la implementación de los instrumentos de manejo y en las acciones necesarias para garantizar que estos territorios mantengan sus funciones ecológicas.

Así, las nuevas 2.580,70 hectáreas se suman a una red ambiental que busca conservar algunos de los ecosistemas más importantes del Valle del Cauca: desde los humedales y bosques secos asociados al río Cauca hasta los bosques y quebradas del Pacífico vallecaucano. 

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