El bunde se detiene, pero la solidaridad de Cali continúa.
Lo que estaba preparado para convertirse en la gran celebración de las músicas, saberes y tradiciones del Pacífico colombiano terminó transformándose, en cuestión de horas, en uno de los principales escenarios de solidaridad de la ciudad. Tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto, la Alcaldía de Cali suspendió ese mismo día la edición número 30 del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que estaba programada entre el 12 y el 17 de agosto. La decisión respondió a la necesidad de concentrar los esfuerzos institucionales en la atención de la emergencia y la protección de la ciudadanía.
La suspensión significó también un duro golpe para cientos de artistas, cocineros tradicionales, artesanos, emprendedores y portadores de tradición que habían preparado durante meses su participación en el festival y que esperaban estos días como una importante fuente de ingresos. Sin embargo, la Ciudadela Petronio tomó un nuevo rumbo: el espacio que estaba listo para recibir a más de 2.000 artistas, portadores de tradición y expositores se convirtió en un gran centro de acopio para responder a la emergencia.

Así nació Petronio Solidario, una iniciativa que convirtió la Unidad Deportiva Alberto Galindo en una verdadera Casa Grande de la Solidaridad. Desde el martes 11 de agosto, la Ciudadela comenzó a recibir donaciones para las familias afectadas por el terremoto y para apoyar a los organismos que permanecen trabajando en las zonas de emergencia. Los recursos y elementos recolectados tienen como destino territorios afectados del Valle del Cauca, Chocó, Risaralda, Quindío y Caldas.
La respuesta de los caleños no se hizo esperar. Cientos de personas comenzaron a llegar con alimentos, agua, elementos de aseo, cobijas, suministros de primeros auxilios y otros productos de primera necesidad. En la Unidad Deportiva se organizaron cadenas humanas para recibir, clasificar, empacar y despachar las ayudas hacia los territorios donde más se necesitan. El centro de acopio opera las 24 horas y también cuenta con espacios para quienes quieran sumarse como voluntarios.
La operación requiere una importante logística. Los voluntarios se distribuyen en diferentes turnos para apoyar la recepción, clasificación y organización de los productos. Quienes desean participar deben registrarse en el acceso de la Unidad Deportiva Alberto Galindo mediante un código QR, con el propósito de controlar el aforo y organizar adecuadamente el trabajo de las personas que llegan a colaborar.
Pero Petronio Solidario ya trascendió la idea de un simple centro de acopio. La iniciativa busca articular esfuerzos de la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle, empresas, organizaciones sociales y ciudadanos para responder a la emergencia inmediata y, posteriormente, contribuir a la recuperación de los territorios afectados.
Hasta el 14 de agosto, la campaña había movilizado cerca de 2.500 millones de pesos en donaciones y 160 toneladas de ayudas humanitarias, de acuerdo con el balance presentado durante una rueda de prensa. Estos recursos buscan convertirse no solamente en asistencia inmediata, sino también en una base para acompañar los procesos de recuperación y reconstrucción que enfrentarán las comunidades afectadas.
La propuesta también plantea una mirada de mediano y largo plazo. El objetivo es que los recursos puedan ser organizados y dirigidos, de acuerdo con los planes oficiales de recuperación, hacia necesidades como vivienda, infraestructura, salud y recuperación social. De esta manera, Petronio Solidario pretende que la solidaridad no termine cuando pase la emergencia inmediata, sino que pueda acompañar a las comunidades durante el proceso de reconstrucción.
La transformación de la Ciudadela Petronio tiene además un significado especial para Cali. El lugar que debía ser escenario de música, gastronomía, cultura y encuentro se convirtió temporalmente en un punto donde miles de personas llegan no para celebrar, sino para ayudar. La fiesta quedó en pausa, pero el espíritu de encuentro permanece.
El terremoto cambió la agenda de Cali, pero también puso a prueba su capacidad de solidaridad. Allí donde iban a sonar marimbas, tambores y cantos del Pacífico, hoy se escuchan las voces de voluntarios organizando cajas, cargando alimentos y preparando camiones.
Y mientras las comunidades afectadas esperan alimentos, agua, elementos de primera necesidad y apoyo para comenzar a levantarse, la Unidad Deportiva Alberto Galindo se mantiene como uno de los grandes puntos desde donde Cali extiende sus manos hacia los territorios golpeados por la tragedia.







