Mientras el país continúa enfrentando las consecuencias del terremoto que sacudió varias regiones, una segunda emergencia mantiene en alerta a las autoridades: los incendios forestales que permanecen activos en distintos departamentos de Colombia. Ante la magnitud de las conflagraciones, el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Defensa, informó que la Fuerza Pública mantiene desplegadas capacidades aéreas y terrestres para apoyar las labores de control y extinción del fuego.
La respuesta incluye la participación de helicópteros y aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y de la Policía, utilizadas para realizar descargas de agua y líquido retardante sobre las zonas afectadas. Estas operaciones buscan contener el avance de las llamas, especialmente en áreas de difícil acceso terrestre, donde las condiciones del terreno complican el trabajo de los organismos de emergencia.
De acuerdo con el reporte entregado por el Ministerio de Defensa, entre el 26 de julio y el 15 de agosto se han desarrollado diferentes operaciones aéreas y terrestres para atender las conflagraciones. En ese periodo, la Fuerza Aeroespacial Colombiana acumuló 65 horas de vuelo, mientras que el Ejército registró otras 19 horas de vuelo destinadas a las labores relacionadas con la emergencia.
A estas capacidades se suman las operaciones de reconocimiento mediante drones, que han permitido obtener información sobre las zonas afectadas y apoyar la identificación de los puntos donde las llamas continúan activas. El reporte señala que también se han realizado cuatro horas de vuelo de reconocimiento con drones.
Más de 200 descargas aéreas
Uno de los principales mecanismos utilizados para combatir los incendios ha sido el apoyo aéreo mediante aeronaves equipadas para realizar descargas de agua y líquido retardante.
Según las cifras entregadas por el Ministerio de Defensa, se han efectuado 211 descargas aéreas, con aproximadamente 66.075 galones de agua y 145 galones de líquido retardante utilizados durante las operaciones. También se han empleado helicópteros Black Hawk equipados con el sistema Bambi Bucket, que permite transportar grandes cantidades de agua y descargarlas directamente sobre los puntos afectados por las llamas.
La Policía, por su parte, ha dispuesto aeronaves con capacidad para apoyar las descargas desde el aire, mientras las unidades terrestres trabajan en coordinación con los organismos encargados de la atención de la emergencia.

Ejército mantiene unidades especializadas
La respuesta no se limita al componente aéreo. El Ejército Nacional también desplegó unidades especializadas para apoyar las labores en los territorios afectados. Entre ellas se encuentran el Batallón de Alta Montaña y la Brigada de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres, cuyos integrantes han participado en diferentes tareas relacionadas con la emergencia.
Las labores incluyen extinción de incendios, transporte de personal, entrega de ayudas, reconocimiento de las zonas afectadas y apoyo mediante drones.
En total, el Ministerio de Defensa reportó el despliegue de 260 uniformados especializados para atender las diferentes necesidades derivadas de las conflagraciones. La presencia de estas unidades resulta especialmente importante en zonas rurales y de difícil acceso, donde los incendios pueden avanzar rápidamente y donde el ingreso de equipos terrestres puede resultar complejo.
También se utilizan aeronaves adaptadas
Como parte de la estrategia para aumentar la capacidad de respuesta, el Ministerio de Defensa informó que también se han adecuado aeronaves utilizadas para la aspersión de cultivos ilícitos, con el propósito de que puedan realizar descargas de agua sobre las zonas donde se presentan las conflagraciones.
Esta capacidad busca ampliar el número de aeronaves disponibles para enfrentar los incendios y permitir que las autoridades puedan intervenir diferentes puntos de manera simultánea. Mientras tanto, las instituciones mantienen el despliegue de personal y equipos en las zonas donde se requiere apoyo, en coordinación con organismos como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y los cuerpos de Bomberos.
Una emergencia que se suma a la crisis que enfrenta el país
La atención de los incendios ocurre además en un momento especialmente complejo para Colombia. El país continúa respondiendo a la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto, que dejó víctimas mortales, personas desaparecidas, heridos y graves afectaciones en infraestructura. Esto ha obligado a las autoridades a distribuir capacidades humanas, logísticas y aéreas entre diferentes emergencias que se presentan de manera simultánea. En las zonas rurales afectadas por los incendios, además de las labores de control de las llamas, se mantiene la distribución de agua potable y asistencia humanitaria para comunidades que se encuentran en lugares de difícil acceso.
La Fuerza Pública ha señalado que continuará apoyando las labores de emergencia mientras permanezcan activos los incendios y se requiera su capacidad operacional. Con helicópteros, aviones, drones, unidades especializadas y personal desplegado en tierra, Colombia refuerza así su respuesta frente a una temporada de incendios que mantiene en alerta a diferentes territorios del país, mientras las autoridades buscan contener las llamas, proteger a las comunidades y reducir el impacto sobre los ecosistemas y las zonas habitadas.






